jueves, 9 de abril de 2009

¡A hombros de gigantes!


"He visto más lejos que otros hombres,y es porque he estado subido en hombros de gigantes" Isaac Newton (1643-1727)
Atribuída al genial físico y matemático, está considerada como una muestra de la modestia y humildad del gran científico. Con ella reconocía la contribución de Nicolás Copérnico (1473 154¬3), Tycho Brahe (1546 1601), Johannes Kepler (1571 1630), Galileo Galilei (1564 1642), entre otros. Sin embargo, tanto la atribución como la intencionalidad no parecen estar bien fundadas. Y es que Newton, como hombre, no siempre estuvo a la misma altura que alcanzó como científico.

Respecto a la primera, no hay duda. La frase no es suya. Ya a comienzos del siglo XII parece ser que la utilizó el teólogo y filósofo John of Salisbury (1115-1180), atribuyéndola a su maestro Bernard of Chartres, decía: "Un enano subido a los hombros de un gigante verá más lejos que el mismo gigante" (Pigmaei gigantum humeris impositi plusquam ipsi gigantes vident). Todo hace pensar que tampoco era suya, y que el origen de la cita se remonta a muchos siglos atrás.


En lo que atañe a la intención con la que fue empleada, las más oscuras sombras de dudas se ciernen sobre ella. Resulta que Newton mantenía un contencioso con Robert Hooke (1635-1703), quien participó en la creación de la primera sociedad científica de la historia, la Royal Society de Londres. Sus polémicas con Newton acerca de la paternidad de la ley de la gravitación universal han pasado a formar parte de la historia de la ciencia: parece ser que Hooke era muy prolífico en ideas originales que luego rara vez desarrollaba. Asumió en 1662 el cargo de director de experimentación en la Sociedad Real de Londres, de la cual llegó a ser también secretario en 1677. Pese al prestigio que alcanzó en el ámbito de la ciencia, sus restos yacen en una tumba desconocida, en algún punto del norte de Londres.

Hooke fue un investigador hábil e ingenioso que destacó en física y biología. Como físico enunció lo que hoy se conoce como la Ley de Hooke, relacionada con la elasticidad; además demostró que la materia en general se expande cuando se calienta. Y como biólogo fue uno de los microscopistas más eminentes de su época. Él descubrió la estructura porosa del corcho.

Puede ser una coincidencia, pero el único retrato conocido de Hooke que habían sido alojados en la oficina del Presidente, se perdió misteriosamente al igual que los registros de gran parte de la labor de Hooke.
Micrographia (Pequeños dibujos) es de 1665, cuando Hooke tenía treinta años. La escribió en inglés y la dedicó a Carlos II. Fue un éxito e influyó sobre interesados en la ciencia y legos. Hooke registra e ilustra con su propia mano 57 observaciones microscópicas de minerales, vegetales (entre ellas la observación de la estructura del corcho) y animales11.


Hooke había sido un joven enfermizo, la viruela le dejó en su piel profundas cicatrices; además era bajo, muy bajo. Y en su corta estatura se fijó el cobarde y pusilánime Newton para atacarle. El treintaañero Newton había escrito en su carta a Hooke Gigantes con letra mayúscula. Él iba, según escribía a hombros de Gigantes, y que por eso había llegado tan lejos. Pero no, no se refería a Descartes ni a su Geometría. Sino que era más bien -tal y como indica John Gribbin en su Historia de la Ciencia 1543-2001 (2002)- una chanza hacia la no demasiado elevada talla física (y, de acuerdo con el vacilón Newton, tampoco elevada talla intelectual) de Robert Hooke.

O sea que lo que le estaba diciendo al autor de la Micrografía era algo así como: "si he llegado tan lejos, tal vez sea en parte debido a mis antecedentes intelectuales, entre los cuales ciertamente no te encuentras tú". http://cienciaobjeto.wordpress.com/2007/06/05/newton-a-hombros-de-hook/

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