sábado, 3 de enero de 2009

Otra aplicación del principio de Arquímedes. El termómetro de Galileo.


Este curioso termómetro consiste en un tubo de cristal en cuyo interior hay unas pequeñas esferitas de cristal sumergidas en un líquido, de manera que algunas de las esferas están en el fondo y otras en la parte superior. Cada esfera está marcada con un número que representa una temperatura. Cuando la temperatura sube, parte de las esferas del fondo ascienden, y cuando la temperatura baja parte de ellas descienden debido al cambio de densidad de los distintos líquidos, generalmente distintos disolventes orgánicos o mezclas de ellos de bajo punto de ebullición.
El funcionamiento del termómetro de Galileo está basado en la variación de la densidad de un líquido con la temperatura y, por tanto, en la variación del Empuje de Arquímedes (E=d.g.V) que experimenta una esfera situada en el seno del líquido con la temperatura.