sábado, 1 de noviembre de 2008

Alberto Magno y las gemas



San Alberto Magno ofrece a lo largo de toda su obra y principalmente en De Mineralibus (que dio origen al término "mineral"), toda una serie de propiedades de las piedras.


El ágata vuelve invencible al hombre que la lleva encima. El aguamarina hace perder el miedo al anemigo. Llevar encima un berilo infunde miedo a cualquier adversario. El uso del heliotropo es más complicado: "Untado con el jugo de la planta del mismo nombre y puesto en un recipiente lleno de agua, se verá al sol ponerse de color sangre, como durante un eclipse, porque la piedra hace hervir el agua formando una nuvecilla que volviendo más denso el aire de su alrededor cubre los rayos del sol de modo que este parece más oscuro. Cuando la nube desaparece deja gotitas de rocío y, con ayudas de ciertas fórmulas vuelve invisible al hombre que lo lleva". El ónice, "llevado en el dedo o en el cuello", provoca depresión, tristeza y avaricia. El ópalo"es ideal para hacerse invisible,puesto que la piedra posee la virtud de ofuscar la vista". Si se echa un topacio en qgua hirviendo, puede tocarse ese agua sin temor a quemarse.

Algunos autores califican a Alberto Magno más como ocultista que como santo. Alberto Magno no nos dice si él hizo oro. La creencia popular le atribuye, sin embargo el descubrimiento de la piedra filosofal, probada por varios milagros que había realizado:

Cuando Guillermo II, conde de Holanda, comió con él en Colonia, el Maestro Alberto hizo poner la mesa en el jardín del convento, a pesar del frio y la nieve. Mas, una vez instalados, la nieve desapareció, el jardín se pobló de pájaros y de flores y el sol resplandeció como en verano. (Leyenda relatada por Juan Beka).

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