viernes, 31 de octubre de 2008

El Androide de Alberto Magno


Si pensábamos que el androide protagonista del relato de Isaac Asimov: "El hombre bicentenario" era algo propio del futuro, vamos desencaminados.

El origen de los autómatas o "robots" se remonta al Antiguo Egipto donde las estatuas de algunos de sus dioses o faraones despedían fuego de sus ojos, poseían brazos mecánicos manejados por los sacerdotes del templo, o emitían sonidos cuando los rayos del sol los iluminaba . Su finalidad religiosa y pretendía causar temor y respeto entre todo aquel que los contemplara .
Sin embargo, podríamos decir que los primeros datos descriptivos acerca de la construcción de un autómata quedan plasmados en el libro de Herón de Alejandría (10 dC -70 dC) . Los mecanismos , basados en los principios de Philon o Arquímedes, que imitaban el movimiento, eran capaces de servir vino o incluso de actuar en un teatrillo de marionetas mecánicas que representaban la Guerra de Troya.


Pero es en el siglo XIII, cuando el monje Alberto Magno inventa el primer Androide . Construído de hierro, cristal y cuero era capaz de andar, atendía la puerta del monasterio, avisaba si había llegado alguien , se encargaba de entretener a los visitantes y además podía hacer tareas caseras . Coloquialmente era llamado: " El hombre de hierro".


Nacido en 1206 en Baviera, teólogo, filósofo, médico, astrólogo , matemático y hombre de ciencia , Alberto Magno es una de las figuras más decisivas e importantes del pensamiento medieval.
Llamado también “Doctor Universalis” , era Alquimista , gran conocedor de el Saber Oculto y Maestro en magia (blanca y negra) .A lo largo de la historia se le han atribuido multitud de obras de carácter mágico , así como la creación de seres artificiales, en concreto dos. No en vano se le conoce también como Alberto El Mago .
Sus detractores decían que debía sus poderes a Satán y que era por medio de la magia negra que había insuflado vida a sus androides, pero del otro lado de la moneda se aseguraba que había sido gracias a la Virgen María, que había obtenido dichos conocimientos.
Sea como fuere, lo único cierto es que Alberto Magno fue autodidacta . Y su apodo "Magnus" (el Grande) fue debido a sus amplios conocimientos en casi todas las ciencias, metafísica incluída.


Durante más de treinta años de su vida trabajó en la construcción y perfeccionamiento de lo que posiblemente fue su obra maestra : " La cabeza parlante". La construyó -según sus propias palabras- usando : ”…Los ángeles del inframundo… “ y los misterios de la piedra filosofal para crear los “...metales y el desconocido material que le insuflaba vida …” los eligió “ ... según las estrellas y los planetas…”.

Pero , con toda probabilidad , el código interno que conformaba su mecanismo , era muy parecido al sistema binario de los actuales ordenadores (por otra parte derivado del ábaco) , y sistema ya conocido y puesto en práctica por los Templarios tiempo antes . De hecho esta cabeza parlante recuerda bastante al mítico Baphomet Templario . Sea como fuere, la cuestión es que ésta variedad de androide era capaz de hablar , tener un razonamiento lógico, y según algunos informes , parecía tener "ALMA".

Desgraciadamente, a la muerte de Alberto Magno, quien hubiera sido su discípulo , Santo Tomás de Aquino, y al cual cual éste le había legado el secreto de la Piedra Filosofal (la "sustancia" mágica capaz de transmutar el plomo en oro y de abrir el secreto camino a la inmotalidad) , destruyó a golpes "la cosa diabólica", alegando que era una blasfemia y que su "parloteo" no le dejaba trabajar.

Y sí, puede que el arrebato a bastonazos de Santo Tomás de Aquino acabase con aquella "Cabeza parlante ", pero paralelamente a ella existió otra, la del filósofo franciscano y Rosacruz, el más importante alquimista de la época : Roger Bacon, y que en principio fue construída para resolver cuestiones matemáticas y de ciencia .

De ella se cuenta que para defender el territorio inglés, dos monjes franciscanos, Bungley y Bacon, idearon una inmensa muralla de latón que rodease las fronteras del reino. Pero para calcular el perímetro, ambos trabajaron durante siete años en la construcción de una cabeza mecánica capaz de calcular las diversas operaciones matemáticas necesarias ( una calculadora, vaya) . Sin embargo, al final, la cabeza mecánica se negaba a hablar. Así que los monjes se vieron obligados a hacer un "conjuro".
Invocado el espíritu de la cabeza, éste respondió: "Esperad y estad preparados para cuando la cabeza hable". Bugley y Bacon se sentaron frente al artefacto durante tres semanas a la espera de que el cerebro mecánico se activase. Pero la cabeza seguía muda. Así que decidieron concederse una noche de descanso. En cuanto se durmieron la cabeza habló para decir: "Es el momento". Sin embargo el fraile de guardia creyó que la frase era demasiado banal para despertarles y les dejó dormir . Media hora más tarde, la cabeza repitió: "Es el momento".
Tampoco el guardián le prestó atención. Y cuando pasó otra media hora, la cabeza pronunció sus últimas palabras: "El momento ya pasó", para explotar finalmente en mil pedazos.

2 comentarios:

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